Mi experiencia DIR (primera parte): Luces de colores

Mi experiencia DIR (primera parte): Luces de colores

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Hace unas semanas recibí un newsletter de bloguzz en el que se decía que buscaban bloggers de Barcelona para ir a gimnasios DIR durante 7 días y luego contar la experiencia en su blog. Yo voy al gimnasio habitualmente al mediodía (bueno tengo que reconocer que últimamente mi ritmo gimnasil ha bajado bastante) pero siempre había querido entrar en un DIR y saber como eran por dentro así que me apunté.

Al cabo de unos días me dijeron que había sido una de las bloggers seleccionadas para el proyecto y me enviaron una invitación (yeah!). Yo pensaba que esos 7 días serían no consecutivos, pero resultó ser que no, o sea a partir del día que empezara a ir tenía 7 días seguidos más (madre mía, me entran agujetas nada más de pensarlo :P).

Al final, y con un resfriado de por medio conseguí ir al DIR Tarragona (el más cercano a mi casa) a probar la experiencia. Miré antes de ir las actividades y me decidí por probar spinning. Es algo que hago habitualmente en mi gimnasio y pensé que estaría bien en compararlo con otro…y no me equivoqué!!!

Al entrar en clase, en un principio nada era diferente respecto a otra clase d’spinning de otro gimnasio, pero cuando ya tenía mi bici puesta a la altura, con el manillar y sillín regulados y miré para el frente, ya vi que la clase sería un poco diferente a lo que estaba acostumbrada. Había un par de pantallas grandes con la evolución de la clase, así sabías en cada minuto lo que te faltaba por acabar la clase, y en qué parte de ella estabas a nivel de sufrimiento. La verdad es que esto me gustó porqué en mi gimnasio de barrio nunca sabes si la “subida” dura 4 minutos o 10 y acabas sin fuerzas :S

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Pero lo mejor estaba por llegar…la clase empezó y esas pantallas empezaron a alternar la gráfica de la clase con los vídeos de las canciones que estábamos escuchando en la clase (esto…uau), hasta aquí todo normal aún, pero cuál fue mi sorpresa que cuando estábamos en la parte más fuerte de la clase…se cierran las luces, y empiezan a salir focos de discoteca de una esquina, con todo el subidón de la canción! Eso fue lo más!!! La primera vez que pasó ni me lo creía. La verdad es que el nivel de desconexión de todo en esa clase fue brutal, la música y el sudor te invadían y parecía como si el mundo se hubiera parado. Me hubiera quedado ahí dos horas más, sólo pensando en la música y nada más.

Cuando llegué a casa se lo conté emocionada a Clark (que me tomó un poco por loca) y al día siguiente fue lo primero que conté a mis compañeros de la oficina (hi!) de lo alucinada que me dejó esa clase!

La semana que viene segunda parte de las aventuras… persecución en la sala de máquinas y relax en la piscina…

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